
Con Enrique Peña Nieto, el balance general le favorece a México, afirmó el líder nacional del PRI, César Camacho, quien subrayó que a casi tres años de iniciada la transformación del país, hoy la tarea es perseverar y avanzar lo más rápido posible.
Al encabezar, al lado del presidente Enrique Peña Nieto, el acto “Unidad
para Continuar la Transformación de México”, puntualizó que con ánimo de triunfo,
pero sin triunfalismo, el Jefe del Ejecutivo Federal es el primer mandatario que
gana las elecciones intermedias, en lo que va del siglo.
En la sede nacional del tricolor, el presidente Enrique Peña Nieto
afirmó que el PRI está decidido a mantenerse como la primera fuerza de
transformación y de desarrollo nacional, y en ese esfuerzo se consolidaron 12
importantes reformas constitucionales.
En compañía de la secretaria General del CEN, Ivonne Ortega Pacheco, los
coordinadores parlamentarios de su partido en las Cámaras de Senadores y de
Diputados, Emilio Gamboa Patrón y Manlio Fabio Beltrones Rivera, y ante unos diez
mil priistas de todo el país, César Camacho resaltó que “se está haciendo lo
correcto desde la Administración Federal, pues Enrique Peña Nieto es un hombre
de compromisos, de resultados y de Estado”.
El líder nacional priista resaltó que ante los tiempos retadores que
enfrenta el país, “no es momento de arriar banderas ni de soslayar problemas,
es tiempo de unidad y de la etapa de consolidación de las reformas; es la hora
del patriotismo, hagámoslo por México”.
En la magna concentración participaron los integrantes del Comité
Ejecutivo Nacional del PRI en pleno y los dirigentes en los estados, así como
senadores, diputados federales y locales, gobernadores, presidentes
municipales, síndicos, regidores y militantes priistas.
Muchas gracias.
Palabras
del licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos
Mexicanos, durante el evento: Unidad para Continuar la Transformación de
México.
Muchísimas gracias amigas y amigos de mi partido.
Amigas
y amigos que conforman esta gran estructura de una militancia activa,
de una militancia entusiasta, pero especialmente de una militancia
comprometida con el progreso y el desarrollo de México; comprometida en
su diario quehacer para llevar a México a mejores condiciones.
Saludos con cariño y con afecto a todas las mujeres, jóvenes y hombres que hacen la fuerza del partido.
Señor Presidente del Comité Ejecutivo Nacional de nuestro partido.
Señoras y señores integrantes del Gabinete del Gobierno que militan en nuestro Instituto político.
Y con gran afecto saludo a los señores Coordinadores Parlamentarios del PRI en el Congreso de la Unión.
Muy apreciados señores Gobernadores, señores expresidentes de nuestro partido.
Señoras y señores dirigentes del Comité Ejecutivo Nacional de los
sectores y organizaciones de nuestra organización política.
Señoras y señores Gobernadores, diputados Federales y locales, e integrantes de Ayuntamientos electos.
Señoras y señores, jóvenes:
Les
saludo con afecto y con respeto y agradezco esta gran oportunidad de
encuentro con esta gran representación de la militancia activa de
nuestro partido.
Reciban, todas y todos, un abrazo cariñoso y afectuoso.
Señores representantes de los medios de comunicación.
Este acto, quiero compartirles, me recuerda a aquellos que me tocó
vivir en campaña, no sólo por la gran oportunidad de saludar y de sentir
a la estructura del partido, a nuestra militancia activa; sino,
también, les compartía a algunos, que después de estar, y aquí están
algunos militantes de Veracruz, hace algunos días, antier apenas, en ese
calor intenso, siempre dejó las afecciones de garganta que me recuerdan
lo constante que fue la campaña.
Pero podía faltar algo de voz a veces, pero lo que nunca faltaba, como
hoy no está ausente, es la entrega de corazón que el Presidente de la
República quiere hacer con su partido.
Este corazón del Presidente, pero de su compañero de partido tiene
memoria, tiene afecto y guarda un corazón aquí que siempre mostrará
afecto y gratitud para todas y todos aquellos que me han apoyado, que me
han respaldado, y que me permiten cumplir con la alta responsabilidad
que los mexicanos me han confiado para conducir los destinos de nuestra
Nación.
Muchas gracias.
Por su historia, por su permanente compromiso social e innegable
contribución al desarrollo nacional, el nuestro, el Partido
Revolucionario Institucional, es el partido de México.
A partir de su fundación nuestro instituto político ha hecho propias
las aspiraciones de las grandes mayorías; ha defendido y abanderado las
grandes causas del país.
Desde su origen, el PRI ha promovido el cambio con estabilidad que ha requerido la República en momentos cruciales.
Gracias al PRI, México pasó de su condición histórica de país de caudillos, a ser una Nación de instituciones.
Nuestro partido fue clave, fue clave para pacificar al país, al dar
cauce institucional tanto a la transmisión del poder público, como a las
demandas populares de la Revolución, o que surgieron después de la
Revolución de 1910.
Desde entonces, democracia y justicia social han sido la motivación y
razón de ser del PRI en sus más de ocho décadas de vida.
Fueron los gobiernos priístas los que forjaron las leyes e
instituciones del México del Siglo XX, fueron administraciones priístas
las que devolvieron a los indígenas y comunidades agrarias, sus tierras y
aguas; fueron los gobiernos del PRI los que tradujeron el Artículo 123
de la Constitución en mejores condiciones de vida para los trabajadores
y sus familias.
Fue nuestro partido hecho Gobierno el que construyó centros de salud y
hospitales; el que llevó las campañas de vacunación a toda la geografía
nacional y él que sentó las bases de la seguridad social con nobles
instituciones, como el Seguro Social, el ISSSTE o el INFONAVIT.
Conscientes de que la educación es el más poderoso instrumento de
progreso e igualdad social, los gobiernos surgidos de nuestras filas han
combatido el analfabetismo y multiplicado la cobertura de los servicios
educativos.
Fue la visión del Presidente López Mateos la que puso en manos de la
niñez los libros de texto gratuito con los que se han formado millones
de mexicanos.
Fueron nuestros gobiernos los que crearon el Instituto Politécnico
Nacional, los que edificaron la Ciudad Universitaria y fundaron el
Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. Todas ellas iniciativas de
vanguardia, que han impulsado a miles de estudiantes mexicanos a
alcanzar sus sueños.
Fueron las administraciones del PRI las que detonaron la
industrialización del país, las que construyeron los grandes proyectos
de infraestructura nacional e iniciaron la inserción de nuestra economía
en el mundo.
Fue el partido el que dio avance a la democracia en México.
No puede entenderse nuestro avance democrático sin el respaldo y apoyo del PRI.
Con visión de Estado, el PRI promovió importantes reformas políticas en favor de la apertura y la pluralidad.
Con la creación de instituciones que hoy son autónomas, como la
Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el entonces Instituto
Federal Electoral, el PRI respaldó el ejercicio pleno de las libertades y
de los derechos ciudadanos.
Todos estos son ejemplos claros y contundentes del cambio con
estabilidad que el PRI logró impulsar durante el siglo pasado.
Ahora, en este nuevo siglo, el PRI está decidido a seguir siendo la
principal fuerza de transformación y desarrollo nacional.
Con esta determinación, desde el Gobierno de la República hemos
emprendido el más amplio y profundo proceso transformador de las últimas
décadas.
Con
base en el diálogo y los acuerdos, dentro del cauce de nuestras
instituciones democráticas, el país ha concretado importantes reformas
que permitirán mejorar nuestra vida individual y colectiva.
En esta etapa de cambio estructural, los priístas hemos actuado con
elevada responsabilidad, asumiendo el desgaste y los costos políticos
que conlleva romper inercias y acotar los privilegios de unos cuantos.
Gracias a esta firme postura en favor de las grandes mayorías, y a
pesar de naturales diferencias políticas y de múltiples resistencias de
grupo, México logró concretar 12 reformas estructurales que ofrecen
nuevas soluciones a los nuevos desafíos de la sociedad.
Son cambios de fondo que amplían los derechos de los mexicanos, que
fortalecen nuestro régimen institucional y que impulsan el dinamismo de
nuestra economía.
No obstante su reciente aprobación y que sus efectos positivos se verán
gradualmente en el tiempo, las Reformas y Políticas Públicas que
estamos aplicando ya están mejorando la vida diaria y la economía
familiar de los mexicanos.
Doy ejemplos rápidos de ello.
Hoy, gracias a esas reformas, tenemos y habremos de tener cada día más, más mujeres asumiendo responsabilidades públicas en ayuntamientos, en congresos locales y en el Congreso de la Unión.
Se eliminó el cobro de la larga distancia nacional, se ha reducido el
costo de la larga distancia internacional; se ha duplicado el número de
suscriptores a Internet móvil de alta velocidad.
Hoy
contamos con casi 70 mil espacios públicos con acceso a Internet
gratuito; prácticamente un millón de estudiantes, de quinto y sexto de
primaria se han incorporado a la era digital al recibir una laptop o una
tableta de forma gratuita.
Se ha multiplicado por tres el número de escuelas de tiempo completo, y
ahora los maestros obtienen sus plazas y ascensos a partir de
evaluaciones y méritos propios.
Hoy tenemos acceso mayor a crédito barato y hay además, programas
especialmente diseñados para apoyar a los jóvenes emprendedores.
Hoy
contamos con una nueva política social con opciones productivas, para
realmente combatir de fondo la pobreza y encauzar a sectores de nuestra
sociedad hacía niveles de mayor bienestar, sobre todo a partir de su
incorporación a la productividad.
Hoy, las tarifas de luz son más baratas para los hogares, los comercios
y la industria que se vuelve cada vez más competitiva en nuestro país.
En este año se acabaron los gasolinazos que tuvimos mes a mes.
Y
de acuerdo con diversas mediciones de la sociedad civil y del propio
INEGI, que es órgano autónomo, la violencia se ha ido reduciendo, poco a
poco se ha ido recuperando la tranquilidad de las familias en diversas
regiones del país.
Y es gracias a todos estos cambios que existe una alta expectativa
sobre el futuro de nuestro país. Cada día son más las empresas
nacionales y extranjeras que están invirtiendo en México.
En lo que va de la Administración, las cifras de inversión y empleo son históricas.
Sólo
un dato para darle contexto a lo que aquí afirmo: en estos 31 meses se
han creado un millón 379 mil puestos de trabajo formales.
Para dimensionar este avance, en sólo dos años siete meses se han
creado 175 mil empleos más que en todo el sexenio de la primera
alternancia.
Las reformas transformadoras son una gran palanca para acelerar el desarrollo nacional, no fue fácil concretarlas.
Nuestra responsabilidad ahora es seguir instrumentándolas, para que sus beneficios lleguen a todos los mexicanos.
Estas reformas no son las reformas del Presidente. Son las reformas del
PRI, de un PRI con visión de futuro y comprometido con México.
Reconozco y agradezco el trabajo responsable de las y los Senadores,
Diputados Federales y locales que defendieron, enriquecieron y aprobaron
estas reformas trascendentales.
Para cambiar el destino de un país no hay atajos, ni rutas cortas. Al
contrario. El camino de la transformación a veces es dar, incluso es
cuesta arriba, pero esa es la única vía para llevar a México hacia
adelante.
Los mexicanos entienden que las grandes obras no se construyen de la
noche a la mañana. Saben que las obras que perduran exigen de un
esfuerzo permanente.
Así
se expresó en las urnas el pasado domingo 7 de junio, cuando los
ciudadanos decidieron otorgarle al PRI y a sus aliados políticos, una
sólida mayoría en la Cámara de Diputados.
Ese día un amplio sector de nuestra población, millones de mexicanos
que creen y confían en el PRI, salieron a votar y a refrendar su
respaldo hacia el proyecto que representamos.
Los candidatos del PRI compitieron, convencieron y ganaron en
democracia. Lo lograron a partir de propuestas realistas, de cercanía
con la gente, pero, sobre todo, triunfaron gracias al respaldo de una
militancia activa y de simpatizantes que reafirmaron su apoyo a nuestro
partido.
La adhesión a nuestro partido es la de mujeres y hombres que están
profundamente orgullosos de nuestra organización política, de sus
principios y de su noble misión de servir a México.
Los priístas no dudan, ni titubean al momento de defender sus
postulados y compromisos. Sin pena, ni timidez, los militantes priístas
defendemos el proyecto de nación que estamos impulsando en favor del
empleo y la prosperidad, en favor de la paz, la educación y la justicia
social.
La nuestra es una militancia convencida de ser parte de un instituto
político que tiene, como elevada responsabilidad, darle a México rumbo y
orden, estabilidad y progreso.
Orgulloso de mi militancia priísta, este día reconozco a mis compañeras
y compañeros de partido, a quienes participan con decisión y entusiasmo
en los procesos electorales, desde su sección, municipio y distrito.
Celebro el esfuerzo y la pasión de todos ustedes, que en cada rincón de
nuestra geografía y durante largas jornadas, salieron a defender
nuestras propuestas y el proyecto transformador que estamos concretando
en favor de México.
En este emotivo encuentro con mis compañeros de partido, les expreso mi
más sincera gratitud por el respaldo y apoyo que invariablemente me han
brindado.
Con lealtad inquebrantable, los priístas han acompañado a su Presidente en su responsabilidad de cumplirle a México.
Juntos hemos compartido logros y éxitos, pero también he contado con ustedes en los momentos de adversidad.
Valoro y agradezco a mis compañeros el aliento y la fuerza que me han
brindado para sortear las tormentas sin perder el rumbo.
Con su trabajo y resultados, han demostrado que el PRI es un partido
organizado, de gran vitalidad y que está en movimiento.
El
esmero, dedicación y compromiso de nuestros militantes, permitió al PRI
y a sus aliados consolidarse como la primera fuerza política del país.
Expreso aquí mi reconocimiento y felicitación al Presidente del Comité
Ejecutivo Nacional y a toda la dirigencia de esta gran organización de
nuestro partido.
Ahora corresponde ampliar nuestras bases y atraer más simpatizantes. Lo
debemos hacer a partir del trabajo y resultados de cada uno de nuestros
representantes populares.
Hoy nos corresponde honrar la confianza de millones de ciudadanos que
han respaldado al PRI como la mejor opción de cambio positivo para
México.
Esa es la responsabilidad que hoy tenemos con los electores: seguir
impulsando un cambio con rumbo, un cambio con estabilidad para el país.
No obstante que algunos se adelantan al calendario electoral del 2018,
para nosotros, los priístas, estos son tiempos de trabajar y de
cumplirle a México.
Hoy no hay espacios para proyectos personales. Hoy es momento de un proyecto de Nación.
Si algo distingue al PRI, si algo caracteriza al PRI, es su
responsabilidad y seriedad para ofrecer soluciones viables a los
problemas nacionales. Sin embargo, no debemos confiarnos.
Hoy la sombra del populismo y la demagogia amenaza a las sociedades
democráticas del mundo. En varias naciones estás surgiendo opciones
políticas que en su ambición de poder prometen soluciones mágicas, que
en realidad terminan por empobrecer a las familias y restringir la
libertades ciudadanas.
Las consecuencias de esta nueva ola populista son graves; sus costos se
advierten ya en la experiencia que viven otras naciones.
Diversos
países que se consideraban democracias consolidadas, porque tenían una
sociedad civil fuerte, medios de comunicación independientes, e
instituciones sólidas, hoy han dejado de serlo a causa de liderazgos
irresponsables.
La historia nos ha enseñado que la condición de una sociedad
democrática, libre y plural, perdura mientras quienes encabecen sus
instituciones tengan vocación democrática.
Las decisiones populistas, demagógicas e irresponsables, destruyen en
sólo unos días lo que llevó décadas de esfuerzo institucional construir.
México tiene que estar consciente de estos riesgos.
Como
priístas, tenemos que hacer nuestra parte, debemos seguir poniendo todo
nuestro empeño en favor del cambio, pero siempre con estabilidad y con
responsabilidad.
Hoy nuestra tarea es mantenernos vigentes y ser una opción confiable para la sociedad mexicana.
En el mundo, pareciera que hay una crisis global de falta de credibilidad y confianza en las instituciones.
Sin
embargo, lo que en realidad está ocurriendo es un cambio de paradigma,
un cambio de modelo en las relaciones entre ciudadanos e instituciones.
A partir de cambios demográficos, de avances en los niveles educativos y
de la revolución tecnológica, hoy las personas están más informadas y
tienen a su alcance nuevos medios para expresarse, organizarse y hacerse
presentes.
Estas tendencias, lejos de frenarse, se habrán de acelerar.
Nuestro partido necesariamente tiene que renovarse para estar a la altura de esta nueva realidad.
Tenemos que definir juntos el PRI que queremos para los siguientes años.
Una vez más tenemos que actualizar y reformar a nuestro partido para que siga siendo el partido de la transformación nacional.
Es momento de que el PRI actualice su organización y estructura para
reflejar las nuevas condiciones y dinámicas sociales del país.
Es momento de que el PRI regrese a las universidades, que despierte nuevamente el entusiasmo de la juventud.
Es tiempo y oportunidad de que nuestro partido sea un espacio de
participación para los jóvenes talentosos, comprometidos con su país.
Es
tiempo de que el PRI renueve su misión ética y social en favor de los
menos favorecidos, de los que padecen hambre y viven en marginación.
El PRI tiene que ser el partido solidario, el que procura a los adultos
mayores y abre oportunidades a las personas con discapacidad.
El
PRI tiene que ser el principal aliado de los trabajadores y campesinos;
el auténtico promotor de los emprendedores y el firme respaldo de las
clases medias que buscan mejorar sus condiciones de vida.
El PRI tiene que ser el partido de la igualdad y la libertad. El
partido que reconoce y empodera a las mujeres. El partido que incluye y
da voz a quienes son discriminados.
En pocas palabras. El PRI tiene que ser la opción de todos los que
quieren construir un mejor país. Debe ser el partido de los millones que
quieren un México exitoso y en constante ascenso.
Hagamos del PRI un espacio para escuchar e intercambiar propuestas y opiniones en favor del desarrollo nacional.
Seamos promotores del debate; seamos los primeros en escuchar y tomar
en cuenta los puntos de vista de la nueva sociedad mexicana.
El PRI tendrá la oportunidad y la obligación de darle valor y prestigio a la política.
Con acciones concretas en favor de la transparencia, la rendición de
cuentas y el combate frontal a la corrupción, las autoridades emanadas
del PRI deben ser ejemplo de una nueva mística de integridad en el
servicio público.
Demostremos que la política sigue siendo la única forma de lograr
acuerdos y conjuntar esfuerzos para trabajar en favor de las grandes
metas nacionales, pero, sobre todo, sigamos respaldando a nuestras
instituciones; reafirmemos en el actuar cotidiano nuestra permanente
vocación democrática.
Como Presidente de México, mi deber es servir a todos los mexicanos sin
excepción, y así lo he venido realizando con plena convicción, sin
dejar de sentir la gran emoción de ser un Presidente orgullosamente
priísta.
Mi compromiso con el partido es honrar a cabalidad la elevada responsabilidad que los mexicanos me han conferido.
Todos los días dedico toda mi capacidad y esfuerzo para cumplirle a México con absoluta lealtad y entrega total.
Señoras y señores:
Gobernar es un privilegio de vida que implica asumir la gran
responsabilidad de aportar a la construcción de una mejor sociedad.
A nuestra generación le corresponde seguir contribuyendo a la gran obra
colectiva que nos ha sido legada por las generaciones que nos
antecedieron.
Demostremos, porque así lo creo, que el PRI es el partido que mejor
representa a los mexicanos, porque es el que trabaja para hacer realidad
sus aspiraciones.
El valor de la política está en su capacidad de conjuntar los esfuerzos
de toda una sociedad para mejorar la calidad de vida de cada uno de sus
integrantes.
Esa es la política de altura que tenemos que hacer los priístas todos los días.
Entendamos que somos un partido sobre el cual hay un mayor escrutinio;
un partido al que se le exige más y al que se le evalúa con mayor rigor.
Y saben qué.
Qué bueno que así sea, porque efectivamente el PRI es el partido que más le puede aportar a México.
Estar con el PRI significa estar en favor de la transformación nacional, de la responsabilidad y la estabilidad.
Apoyar al PRI es apoyar la paz y la prosperidad de nuestro país.
Impulsar al PRI es impulsar una mejor educación y más oportunidades para los mexicanos.
Estar en favor del PRI es estar en favor de México.
El PRI es el partido que está en constante renovación y preparado para seguir construyendo el México del Siglo XXI.
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